Qué es el edadismo: definición y casos de discriminación

Qué es el edadismo

El edadismo es un término relativamente reciente que aún no todo el mundo conoce bien. Sin embargo, está plenamente vigente en nuestro entorno, por desgracia. Por ello, en este artículo queremos explicarte qué es el edadismo y qué casos se dan en nuestra sociedad.

Edadismo: definición y significado

El término “edadismo” no está recogido aún en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), lo que da cuenta de su carácter reciente y del largo camino de concienciación que queda por recorrer. En realidad, se puede considerar una traducción del inglés ageism, empleado en el mundo anglosajón desde hace unas cuantas décadas.

Pero el sufijo -ismo, empleado en otros términos como racismo o machismo, nos da pistas sobre su carácter negativo y discriminatorio. En este caso, se trata de la discriminación de otras personas por razones de edad. En este sentido, podemos emplear la definición dada por la Organización Mundial de la Salud: “es la forma de pensar (estereotipos), sentir (prejuicios) y actuar (discriminación) con respecto a los demás o a nosotros mismos por razón de la edad”.

No hay que confundir edadismo con gerontofobia. En este caso, el término está formado por geronto- (del griego “viejo”) y -fobia (del griego “temor”), lo que nos indica que la gerontofobia implica el miedo a envejecer. Es cierto que ese miedo puede llevar a una persona a rechazar de manera irracional a un anciano, por asociarlo a su miedo, pero no tiene por qué ser así.

Una discriminación especialmente injusta y absurda

La discriminación por edad que implica el edadismo se puede considerar, al mismo tiempo, injusta y absurda. Injusta porque el sentimiento que nos deberían despertar nuestros mayores es el de respeto y admiración por haber llegado hasta la tercera edad, superando situaciones de gran dificultad en todos los sentidos: económicamente, emocionalmente, etc.

Y absurdo porque, si todo discurre como debería, todos nosotros nos convertiremos en mayores en el futuro. Y en ese momento, no querremos que nos discriminen por nuestra edad. Por tanto, convendría recordar aquí la máxima de “no hagas para los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.

Una legislación incipiente

Al tratarse de un término reciente que implica una concienciación aún muy débil, la legislación que se está creando en relación al edadismo también es incipiente. En este sentido, se pueden mencionar las iniciativas de tres grandes entidades políticas, todas ellas del mundo occidental:

  • Canadá: es uno de los países que primero actuó contra el edadismo. Por ello, su Canadian Charter of Rights and Freedoms reconoce el derecho de toda persona a no ser discriminada por su edad, y su Código Penal lo considera un agravante en un delito
  • Estados Unidos: sus vecinos del sur también demuestran una gran concienciación contra el edadismo, y son más de una decena los estados que lo recogen como motivación para un delito de odio
  • Unión Europea: en su Charter of Fundamental Rights, la UE prohibe expresamente cualquier discriminación por razón de edad

Otras formas de combatir el edadismo

La ley es la forma más firme de combatir el edadismo en la sociedad. Pero no la única. De hecho, para poder erradicar de raíz este problema, conviene también abordarlo desde otras dos ámbitos distintos:

  • Educación: para que las nuevas generaciones no crezcan asumiendo ciertos estereotipos y comportamientos, es muy importante que se trate en las escuelas este problema. Por supuesto, los padres también son responsables de inculcar a sus hijos unos valores correctos respecto a la población anciana
  • Relaciones intergeneracionales: las personas mayores tienen mucho que aprender de los jóvenes, pero también éstos de aquellos. Cuando se produce este intercambio entre miembros de distintas generaciones, el enriquecimiento es mutuo

Casos y ejemplos de edadismo

Nada mejor que poner varios ejemplos para entender qué es el edadismo, pues a menudo las personas no son conscientes de que están incurriendo en una discriminación por edad.

Edadismo en el trabajo

El ámbito laboral es uno de los que más casos de edadismo concentra. Especialmente en procesos de selección: muchos candidatos mayores son rechazados porque se la infravalora o porque los responsables de la empresa consideran que una persona joven puede ofrecer una mejor imagen de la compañía, tener mayor capacidad de captación de clientes, etc.

En este sentido, se puede hacer una mención especial al cine. De hecho, muchas personas han descubierto el término “edadismo” por la campaña de denuncia que vienen llevando a cabo actrices como Sharon Stone o Frances McDormand, quienes observan que los personajes de cierta edad son menos atractivos para la industria de Hollywood y, además, están a menudo envueltos en estereotipos y prejuicios.

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Edadismo en la economía

Las personas jubiladas son a menudo vistas como ‘consumidores de segunda’ porque los salarios de sus pensiones no son equiparables a los de un trabajador en activo. Por ello, algunas empresas y profesionales se pueden sentir tentados de evitarlos como potenciales clientes.

No obstante, para contrarrestar esta situación, las administraciones públicas pueden desplegar políticas compensatorias, por ejemplo ofertando productos y servicios con precios reducidos, o ayudas directas para poder acceder a determinados bienes de difícil adquisición.

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Pequeños gestos cotidianos que denotan edadismo

Para concluir, cabe decir que el edadismo en realidad lo conforman pequeños gestos cotidianos que están asentados en nuestra sociedad y se emplean casi de manera inconsciente. Esta es una lista con algunos de ellos:

  • El empleo de términos malsonantes que hacen referencia a lo viejo como algo sin valor o fracasado
  • Las bromas y burlas que algunas personas infligen a las personas mayores, denotando un gusto pésimo y una nula elegancia en su comportamiento
  • El tratamiento infantil que algunas personas dan a las personas mayores, dando por hecho que tienen una menor capacidad de comprensión en determinados temas

En resumen: el edadismo es un tipo de discriminación especialmente censurable que no puede abrirse paso en nuestra sociedad, al menos si queremos que sea una sociedad digna. Por ello, todos debemos hacer un esfuerzo para erradicar determinados comportamientos e inculcar a los jóvenes el respeto hacia nuestros mayores. ¡Son los que han hecho posible que tengamos lo que tenemos!