Hacer el amor a partir de los 65 años: una etapa para el disfrute

Hacer el amor a partir de los 65 años

La sexualidad a partir de los 65 años se ha convertido en un tabú para muchas personas. No solo para los propios ancianos que la viven sometidos por ciertos imperativos sociales que nada de bien los hace, también para las personas que rodean a los mayores y que piensan que estos han perdido por completo cualquier tipo de deseo.


Sin embargo, la cosa no es así en absoluto. Como vamos a ver más adelante con datos en la mano, una inmensa mayoría de personas mayores sigue teniendo deseos sexuales y, siempre que puede, mantienen la actividad en este sentido.


Esto es algo que hay que fomentar, ya que la sexualidad es sinónimo de salud en cualquier etapa de la vida, por lo que hay que desechar cierto tipo de ideas preconcebidas y disfrutar al máximo del sexo en cualquier etapa de la vida, especialmente en la última.

Mitos y realidades del sexo en la tercera edad

Cualquier cuidador profesional o los familiares que se hacen cargo de una persona mayor tienen a olvidar que están ante un ser con deseos y necesidades sexuales, aunque su etapa de mayor vigor en este sentido haya quedado atrás.
Pensar que los ancianos no sienten impulsos sexuales es algo que se desmonta acudiendo a los datos recogidos por numerosos profesionales.

Recientes estudios realizados en Reino Unido señalan que el 80 % de los hombres mayores de 60 años afirman seguir teniendo deseos sexuales de forma intensa y mantener una gran actividad en este sentido. Es más, a partir de los 80 años, edad ya bastante avanzada en la que suelen existir patologías que condicionan el desempeño sexual, son más del 30 % los que se declaran activos y afirman tener una vida sexual bastante satisfactoria en muchos sentidos.


Es cierto que las cifras de mujeres se encuentran por debajo de las que acabamos de ver. Esto suele ser fruto de los cambios hormonales que se producen con la menopausia. Ahora bien, lo que no hay que olvidar de ninguna forma es que el deseo sexual nace más en la mente de las personas que en sus cuerpos, por lo que el deterioro físico que siempre acompaña al envejecimiento no tiene que acabar en todos los casos con el deseo.


La cifra de mujeres mayores de 60 años que se mantienen activas sexualmente no llega al 40 %. Pero no hay que pensar que esto se debe solamente a las particularidades del desarrollo sexual femenino. Los tabúes en torno a la sexualidad en la tercera edad se suelen volcar de forma más intensa sobre las mujeres, las cuales tienen muy complicado escapar de ellos.


Si nos preguntamos acerca de los condicionantes que hacen que la vida sexual de las personas mayores se empobrezca, debemos enumerar una lista de claves que ayudarán a entender mejor el problema:

  • Muchas enfermedades se esconden tras la falta de energía sexual. Por un lado, están las físicas, y es que problemas en el corazón o en la circulación pueden impedir un correcto desempeño. Por otro, no hay que perder de vista que son muchas las personas mayores que tienen trastornos psicológicos como la depresión que impiden disfrutar de placeres de todo tipo.
  • No tener pareja es otro de los problemas que pueden esconderse en esta situación. No son pocas las personas mayores que han envejecido solas o que han enviudado con los años. Esto lleva a vivir en un estado de soledad que no permite disfrutar de la sexualidad, más cuando hay una rotunda negativa a buscar una nueva pareja como sucede en muchos casos.
  • El último condicionamiento que evita que las personas mayores puedan disfrutar del sexo es uno que ya hemos apuntado. Se trata de los tabúes en torno a la sexualidad en la ancianidad que llegan incluso a dominar la mente de los propios mayores, los cuales perciben el sexo como algo que ya no es bien visto a su edad.

Aspectos fisiológicos que siempre hay que tener en cuenta

Los condicionantes que antes hemos expuesto comenzaban mencionando la importancia que tienen algunas patologías que impiden que las personas puedan disfrutar del sexo de forma plena.


Hay que prestar un poco más de atención a este aspecto, ya que conocer las enfermedades que pueden provocar la falta de apetito sexual es una buena forma de comprender el problema.


En las mujeres, la presencia de los rasgos de la menopausia y la caída de los niveles de estrógenos conllevan la disminución del deseo sexual y otros problemas como la sequedad vaginal o los problemas para alcanzar un nivel óptimo de excitabilidad que muchas veces hacen que se deje de lado el sexo y se desatienda este aspecto de la vida.


En el caso de los hombres, los problemas son de otra índole. Aunque estos también padezcan un descenso de los niveles de testosterona, lo cierto es que lo que impide su desempeño sexual óptimo tiene que ver más con problemas cardíacos que impiden un flujo sanguíneo óptimo y con otros problemas de salud relacionados con este problema.


Queda claro que hombres y mujeres desembocan en un estado de apatía sexual por distintos problemas, aunque, en el fondo, el resultado para todos es el mismo: no poder disfrutar de la sexualidad en los últimos años de vida.

Beneficios del sexo en la tercera edad

El problema que hay que tener siempre a la vista es que dejar de cuidar la vida sexual comporta renunciar a una enorme cantidad de los beneficios que esta tiene en cualquier etapa vital.
Vamos a ver algunos de los beneficios que tiene mantener la actividad sexual en la tercera edad en esta lista:

  • Favorece el envejecimiento activo y la salud mental: en cualquier etapa de la vida, el sexo es sinónimo de salud y de bienestar. Más aún lo es en la tercera edad, y es que los ancianos que mantienen una vida sexual activa envejecen mejor y son capaces de esquivar patologías mentales como la depresión o la ansiedad.
  • Ayuda a mantenerse joven y vivo: el sexo crea una serie de reacciones químicas en el cerebro que se traducen en estados de bienestar y placer. Esto es fundamental para que los ancianos no sientan que ya han dejado de ser personas en todos los sentidos, algo con lo que la sexualidad puede echar una mano para envejecer de una forma más completa.
  • Reduce la posibilidad de padecer ciertas enfermedades: el sexo es capaz de reducir la incidencia de los problemas cardíacos al rebajar la tensión arterial y también es un buen remedio contra patologías como el cáncer de próstata. Así, una vida sexual activa puede convertirse fácilmente en una de las mejores terapias para evitar estos problemas.

Queda claro que el sexo es mucho más que simple placer. Es una forma de mantener la actividad, de conseguir que las personas mayores se sientan activas e incluso es un remedio contra ciertas enfermedades. Sumando todo ello, es imposible negar la importancia que el sexo debe tener en la ancianidad.

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Consejos para mantener la actividad sexual en la tercera edad

Mantener una vida sexual activa a partir de los 65 años es algo que no solo se consigue con deseo, también es importante conocer y comprender cómo evoluciona el cuerpo y cuáles son las necesidades que se tienen en esta nueva etapa.
Los principales consejos que se deben tener en cuenta son los que resumimos a continuación:

  • Conviene acudir al médico frecuentemente y comentar con este cualquier cambio que se advierta en el desempeño sexual. Esto es fundamental, ya que los cambios en el estado físico pueden decir mucho de cómo hay que encarar el sexo en la edad adulta.
  • Hablar con la pareja es algo fundamental. Hay que manifestar los deseos e inquietudes y conocer y comprender los que tiene la otra persona para que el sexo se convierta en algo placentero para todos.
  • La alimentación es clave a la hora de poder disfrutar del sexo en la tercera edad. Esto es clave para conseguir que el organismo se encuentre en buen estado de salud con los nutrientes que se necesitan para llevar a cabo cualquier tarea.
  • En caso de notar que hay problemas de comunicación o de cualquier otro tipo, lo mejor que se puede hacer es acudir a un terapeuta sexual. Este profesional es un experto en cualquier tipo de problema relacionado con el sexo, incluso con los que afectan a las personas mayores.
  • Hacer ejercicio físico de forma moderada es también indispensable para conseguir que el cuerpo esté en forma y se despierten las ganas de disfrutar de la sexualidad, por lo que no hay que caer nunca en el sedentarismo.
  • Tampoco es mala idea innovar un poco creando juegos y otras habilidades que permitan disfrutar de forma novedosa del sexo, algo especialmente importante para aquellas parejas que llevan muchos años juntas.
  • Si se ha perdido la pareja, no está de más formarse un poco a nivel afectivo. Las necesidades de las personas hoy no tienen nada que ver con las que existían años atrás, por lo que renovarse puede ser clave para volver a disfrutar del sexo con toda la intensidad.

El sexo en la tercera edad: una oportunidad para volver a disfrutar

Como hemos venido diciendo, el sexo en la tercera edad tiene que dejar de ser un tabú. Lo cierto es que este es el momento en el que se dan las condiciones óptimas para que las parejas puedan volver a disfrutar de sus cuerpos de una forma muy intensa, por lo que nadie debería renunciar a ello.


Es clave entender que la intimidad entre una pareja que haya superado los 65 años es algo que solo reporta beneficios a corto y largo plazo. Eso sí, por condicionantes de la vida y por educación, estas son personas que tienen una formación sexual menor que la que tienen los jóvenes de entre 20 y 35 años. Por ello, no es nada descabellado que los ancianos, y todos los que los rodean, se motiven para volver a descubrir el sexo incluso acudiendo a terapia específica para ello.


Con un poco de voluntad, se pueden recoger frutos de enorme valor que harán que los ancianos vuelvan a tener una calidad de vida óptima en muchos sentidos que pensaban que ya estaban fuera de su alcance, algo que no es verdad en absoluto.


Es más, la tercera edad trae consigo una serie de cambios en la vida que resultan ideales para que los ancianos vuelvan a disfrutar del sexo. Para empezar, el jubilarse permite disfrutar de mayor tiempo libre y libera a las personas del estrés y el cansancio que se originan en el trabajo, una situación perfecta para dar rienda suelta a la imaginación y permitir que el deseo sexual rebrote de nuevo.


Tampoco hay que dejar de lado la experiencia acumulada. Los años tras la jubilación deben entenderse como aquellos en los que es posible disfrutar de todo lo que se ha ido conociendo anteriormente. Esto incluye al sexo, y es que este es un campo en el que no se deja en absoluto de aprender a poco que se tenga voluntad para innovar y para disfrutar junto a la persona que se tiene al lado.


Por último, algo que puede animar y reavivar la llama de la pasión en parejas de ancianos es el compartir nuevas experiencias juntos. Poder salir de la rutina gracias a actividades como el baile o a viajes para los que antes no había tiempo son experiencias que pueden devolver la magia a una relación que antes era complicado cuidar por la falta de tiempo o de energía.


En definitiva, el sexo es salud a cualquier edad y es vital que los ancianos lo comprendan y que no censuren en absoluto sus deseos. Esto pasa también por una labor de asesoramiento y de crear un clima de confianza por parte de los cuidadores o de los familiares, y es que hay que romper con la idea que tienen muchos ancianos que ven el sexo como algo de un tiempo pasado, algo de juventud que ya no les concierne.