Cómo limpiar las sillas de plástico blancas en la tercera edad

Como limpiar las sillas de plástico blancas

Se ha demostrado que desempeñar tareas domésticas puede potenciar la salud del cerebro y beneficiar en especial a las personas mayores. El ejercicio influye positivamente en el cerebro y desempeñar quehaceres diarios puede suponer una estrategia que reduzca el riesgo de demencia y deterioro cognitivo en adultos mayores.

En el caso que nos ocupa, los muebles de jardín siempre son los que más sufren debido a que pasan mucho tiempo expuestos a la intemperie. Lo bueno es que las sillas que se emplean suelen ser de plástico, por lo que soportan bastante bien las condiciones meteorológicas. Lo malo es que se ensucian mucho, especialmente las de color blanco. 

Pues bien, desde aquí vamos a descubrir cómo limpiar las sillas de plástico blancas para que recuperen todo su esplendor y que las personas mayores puedan seguir disfrutando de su terraza o jardín, al mismo tiempo que realizan ejercicio aeróbico de baja intensidad, beneficioso para su autoestima y salud. Sin duda, esta tarea puede servirles de entretenimiento, siempre y cuando su salud y nivel de movilidad se lo permita. 

La importancia de limpiar regularmente las sillas de plástico blanco

Las sillas de plástico suelen tener como objetivo amueblar los espacios de exterior, ya que prácticamente nadie las usa en interiores. Son los modelos ideales para terrazas o jardines por su alta resistencia a la intemperie, pero el plástico, por muy resistente que sea, no es para nada un material indestructible.

Es más, se trata de un compuesto poroso capaz de absorber bacterias, suciedad y todo tipo de agentes perjudiciales. Por eso hay que desinfectarlas frecuentemente. Pero es que, además, las sillas de plástico también van perdiendo su apariencia a poco que les va pasando el tiempo convirtiéndose en utensilios que incluso dejan de ser agradables para el uso.

Por eso, para evitar que se convierta en un foco de infección y para que se mantengan como el día que se compraron, es importante dedicarles un tiempo para que su conservación sea perfecta en todos los sentidos consiguiendo los mejores resultados. Y dado que estar al aire libre conlleva múltiples beneficios en la tercera edad (ayuda a su estado de ánimo, además de mejorar su estado mental y físico), no se nos ocurre mejor tarea de limpieza que esta. 

Los productos que se necesitan para limpiar las sillas

Lo mejor de todo es que el adulto mayor podrá realizar esta labor sin necesidad de utilizar muchos productos. Además, le servirán los utilizados normalmente en casa. Por tanto, para limpiar las sillas de plástico blancas y devolverles su color original, no se necesita más que lo siguiente:

  • Un barreño, un estropajo y varios trapos sintéticos
  • Lejía
  • Agua oxigenada

Con los artículos de esta lista hay más que suficiente para conseguir que las sillas vuelvan a tener el mismo aspecto que tenían el día que se compraron. Si el mayor no tiene alguno de ellos a mano, siempre podrá cambiarlos por otros como el bicarbonato de sodio en el caso de la lejía o como el detergente de lavavajillas en el del bicarbonato.

No obstante, los que mejor resultado dan son los que hemos señalado, por lo que hay que intentar llevar a cabo el tratamiento y limpieza de las sillas con ellos.

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Cómo limpiar las sillas blancas de plástico paso a paso

Si hacerse con los productos para limpiar las sillas blancas de jardín es fácil, llevar a cabo el proceso de limpieza es algo que no requiere demasiado esfuerzo, de ahí que sea una labor doméstica recomendada para personas mayores. Para tenerlo más claro, hemos descompuesto las tareas en dos partes.

Lo primero es limpiar la silla del polvo y la suciedad que tiene incrustada. Para ello es aconsejable llenar con agua ligeramente caliente un cubo y verter en su interior un par de unidades de lejía. Al frotar despacio los estropajos por toda la superficie de la silla con la mezcla de agua y lejía, se podrá comprobar fácilmente cómo la suciedad de su superficie va desapareciendo poco a poco.

Una vez completada esta parte de la tarea, hay que secar por completo la superficie de la silla para no dejar ni rastro de lejía ni agua. La silla no habrá recuperado su color blanco del todo, aunque eso lo hará en el siguiente paso.

Este será el de utilizar un trapo empapado en agua oxigenada e ir recorriendo poco a poco toda la superficie de la silla. El agua oxigenada tiene una potente acción blanqueadora, algo que va a venir muy bien para conseguir el objetivo final.

Lo último es secar por completo toda la superficie de la silla y dejar que esta se mantenga sin uso durante un par de horas para que el resto de los productos usados desaparezca.