Sepsis urinaria en ancianos: ¿Qué es, síntomas y cómo prevenirlo? 

Sepsis urinaria en ancianos

Cualquier persona puede sufrir una infección de orina en un momento dado, pero si no se cuida en la vejez puede traer consigo consecuencias nefastas. De hecho, esta patología en las personas mayores pueden acarrear enfermedades serias como sucede con la sepsis urinaria, también conocida como septicemia, e incluso terminar en fallecimiento.
Desde aquí vamos a explicar qué es la sepsis, cómo puede afectar en la vida del individuo y cuáles son los tratamientos a seguir. Lo cierto es que estamos ante un problema de salud muy latente en nuestra sociedad. De hecho, sólo en España produce la muerte por infección de orina a miles de personas al año.

¿En qué consiste la sepsis urinaria?

La sepsis urinaria consiste en una alteración grave basada en una reacción de carácter inflamatorio. Se trata de la respuesta del organismo frente a una infección aguda asociada a microorganismos o bacterias que han afectado al sistema urinario.
La sepsis indica claramente que el trastorno se ha desarrollado en la vía urinaria, adoptando una clasificación en base al alcance de dicha infección. En el caso de la sepsis baja, los órganos afectados son la vejiga y la uretra. En cuanto a la sepsis alta, hace referencia al daño creado en riñones o pulmones.
Actualmente es un problema común, especialmente en ancianos o personas con alguna patología médica grave. De cualquier forma, de un tiempo a esta parte, su tratamiento ha mejorado, disminuyendo así el riesgo de mortalidad.
En resumen, la sepsis, también llamada Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistemática o SRIS, reacciona ante una infección desproporcionadamente, afectando así al sistema inmunológico.

Las causas de la septicemia en ancianos

La infección urinaria puede producirse en cualquier zona del sistema urinario, ya sea en la vejiga, la uretra, los uréteres o los riñones, si bien, la mayoría de ellas tienen lugar en las zonas inferiores (nos referimos a la vejiga y la uretra).
Las mujeres suelen contraer infecciones urinarias más fácilmente que los hombres, aunque en su caso se produce únicamente en la vejiga, algo que puede generar molestias y causar dolor. Además, si la infección llega hasta los riñones, las consecuencias pueden ser bastante graves.
También decir que la infección urinaria es bastante frecuente en los ancianos. Estas patologías aumentan con el paso del tiempo, pues el sistema inmune deja de ser tan eficaz en la tercera edad y las infecciones se propagan con mayor rapidez.
Las infecciones urinarias tienen lugar cuando las bacterias entran en el organismo a través de la uretra y empiezan a propagarse y actuar en la vejiga. Nuestro sistema urinario está capacitado para frenar la entrada de los microorganismos, pero en ocasiones puede fallar y permitir su paso. De ese modo, si las bacterias se desarrollan, pueden provocar una infección importante en las vías urinarias.
Las principales causas de la aparición de la sepsis son las siguientes:

  • Cistitis o infección en la vejiga. Cuando hablamos de este tipo de infección, debemos mencionar a la bacteria Escherichia coli o E. coli, que suele estar ubicada en el tracto gastrointestinal. De cualquier forma, no siempre está bacteria es la principal responsable. También las relaciones sexuales pueden acarrear cistitis e incluso, por su anatomía, las mujeres tiene más posibilidades de contraer están patología. El motivo es simple: por la estrecha distancia que existe desde la uretra hasta el ano y la abertura de la uretra con la vejiga.
  • Uretritis o infección de uretra. Cuando las bacterias situadas en el tracto gastrointestinal llegan hasta la uretra se produce este tipo de infección. Puesto que la uretra de la mujer se encuentra próxima a la vagina, diversas infecciones de transmisión sexual, como pueden ser la gonorrea, la clamidia o el herpes, pueden provocar uretritis.

Tipos de sepsis urinaria

En función de la gravedad de este trastorno, las áreas que estén afectadas y el efecto generado por el medicamento, la sepsis se divide en diferentes categorías:

  • La sepsis como trastorno o enfermedad en la que no se produce el fallo de ningún órgano.
  • La sepsis grave aparece cuando se produce un daño en el funcionamiento de un órgano o tiene lugar una bajada de tensión, algo que puede tratarse correctamente.
  • Shock séptico. Cuando tiene lugar, la tensión baja peligrosamente, lo que requiere medidas con carácter urgente y la ingesta prolongada de medicamentos.

Cuando la sepsis urinaria es baja suele distinguirse por los siguientes efectos: malestar de tipo suprapúblico, nicturia, disuria, aumento del número de micciones y hematuria.

Los síntomas de septicemia en ancianos

En los casos más graves de sepsis urinaria en ancianos, la presión arterial puede caer hasta el punto de generar un estado de shock. Además, el sistema circulatorio puede fluir deficientemente y algunos órganos vitales pueden dejar de funcionar como lo harían normalmente.
Conviene saber cuáles son los principales síntomas de la septicemia para saber de qué manera aparece y poder tratarla en su manifestación temprana. Son los siguientes:

  • Confusión o pérdida de la consciencia.
  • Escalofríos y fiebre.
  • Mareos.
  • Necesidad urgente de orinar.
  • Micciones constantes.
  • Respiración agitada.
  • Taquicardias o aumento del ritmo cardíaco.
  • Ardor al orinar.
  • Signo de sangre en la orina.
  • Aumento de la glucosa en sangre.
  • Patologías en la piel como rojeces o erupciones cutáneas.
  • Olor fuerte en la orina.
  • Dolor en la zona pélvica en el caso de la mujer.

Además de estos síntomas, si no se trata ni se controla la sepsis urinaria puede acarrear un fallo multiorgánico en el anciano con la correspondiente disfunción de algunos órganos vitales.

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¿Cómo se trata la sepsis urinaria en personas mayores?

A la hora de tratar está infección, dependerá del estado de gravedad en el que se encuentre. Además siempre hay que prestar atención a ciertos factores de riesgo. Su tratamiento suele estar dotado de medicamentos antibacterianos, que se deben tomar según las indicaciones del médico.
En la septicemia baja suelen utilizarse fármacos orales o realizarse curaciones de tipo local que el enfermero desempeña teniendo en cuenta las medidas asociadas a esta patología. En cuanto a la septicemia alta, suele emplearse la vía endovenosa y a veces está sujeta a una operación quirúrgica.
Con objeto de mejorar los síntomas aparecidos por la sepsis urinaria, los especialistas en medicina suelen recomendar el uso de suero y antibióticos. A continuación, debe hacerse un seguimiento para saber cuál es la respuesta del organismo. Y es que se sabe, por ejemplo, que algunos fármacos pueden aumentar el latido cardíaco, por lo que puede ser necesario el empleo de otro tratamiento.
Desde aquí vamos a enumerar otras alternativas utilizadas para luchar contra la sepsis urinaria, sin olvidar que estos tratamientos deben ser prescritos por un médico especialista:

  • Medicamentos vasoconstrictores por vía intravenosa con objeto de aumentar la presión sanguínea.
  • Corticoides para minimizar la respuesta del sistema inmunitario, reduciendo la inflamación. Ahora bien, este tipo de procedimiento aún está siendo investigado.
  • La fluidoterapia consiste en administrar medicamentos, sustancias nutritivas y líquidos para mejorar la hidratación del organismo y aliviar el dolor abdominal.

¿Cómo podemos prevenir la sepsis urinaria?

La sepsis urinaria suele aparecer con mayor frecuencia de lo que imaginamos. De hecho, se ha llegado a convertir en una de las infecciones más comunes a nivel hospitalario. Es por esa razón por la que hay que prestar atención a sus síntomas y tener en cuenta algunos consejos sencillos para prevenir su aparición:

  • Limpiar la zona íntima con agua y jabón una vez cada día. De esa forma mantenemos en buen estado la flora bacteriana y evitamos cualquier alteración que pueda provocar una infección.
  • Evitar retener la orina e ir al baño durante varias veces al día para eliminar las sustancias tóxicas de la vejiga.
  • Utilizar la ducha en vez de la bañera para impedir que las bacterias entren a través de la uretra.
  • Antes de bañarse en una piscina, es de vital importancia asegurarse de que el agua ha recibido un tratamiento desinfectante.
  • Es conveniente orinar tras una relación sexual para expulsar los microorganismos situados en la uretra. Si no se tienen ganas en ese momento, conviene tomar un vaso de agua para estimular la micción.
  • Uno de los factores de riesgo clave en la aparición de sepsis son las penetraciones anales seguidas de las vaginales.
  • Tras defecar es importante lavar la zona anal desde delante hacia atrás para evitar el contacto de los patógenos en la zona vaginal y que puedan pasar de esta a la uretra.
  • Beber mucho líquido, principalmente agua, para orinar con mayor frecuencia y garantizar que las bacterias sean eliminadas, así como activar el flujo sanguíneo que llega al riñón.
  • Mantener una dieta sana y equilibrada dotada de mucha fibra.
  • Evitar productos femeninos en la zona genital que sean muy irritantes, pues pueden irritar la uretra. Nos referimos básicamente al uso de talcos, desodorantes en aerosol y duchas.