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La parestesia en personas mayores: ¿Qué es, qué causas tiene, cómo curar y qué tiempo tiene de duración?

La parestesia en personas mayores

A todos nos han ocurrido casos puntuales de parestesia. Son esas situaciones en las que simplemente decimos que se nos han dormido las piernas, las manos o cualquier otra parte del cuerpo.


Sin embargo, estos casos que todos sentimos en algún momento no son para nada graves. Sí que lo son aquellos que se presentan de una forma más continua y que no desaparecen con demasiada facilidad.


Es más, cuando la enfermedad empeora, nos podemos encontrar con casos de disestesia que incluso requieren del uso de medicamentos para ser aliviados. Aquí vamos a fijarnos en todos los aspectos que rodean a la aparición de esta enfermedad en ancianos para saber cómo deben abordarse correctamente.

Qué es la parestesia

Por parestesia tenemos que entender cualquier sensación de hormigueo que se produce en una parte del cuerpo y que desaparece de forma sencilla sin tener que realizar ningún tipo de acción o tratamiento farmacológico.
Los casos de parestesia, el adormecimiento en manos o en pies, tiene su origen en una compresión antinatural de los nervios que sirven para regular el riego sanguíneo en la zona afectada.


De esta forma, podemos decir que se trata de una enfermedad de carácter irritativo que suele estar muy localizada. Es decir, la parestesia no se produce de forma generalizada en el organismo, sino que se encuentra en áreas muy bien localizadas como las manos, los pies y otras.


Es clave tener en cuenta que su carácter es transitorio como ya hemos apuntado. En muchos casos, la aparición de la sensación anormal de hormigueo propia de esta enfermedad no durará más de unos minutos. Sin embargo, pueden darse casos que tampoco revisten mayor gravedad en los que la sensación puede alargarse durante horas o más de un día.


Eso sí, en los casos que acabamos de citar, aquellos en los que el ataque de parestesia es muy prolongado, la visita a un médico para que lleve a cabo una revisión generalizada y descarte otros problemas como los de circulación es algo que no se debe dejar de lado. Más aún cuando hablamos de personas ancianas, ya que son ellas las que tienen una mayor probabilidad de estar padeciendo alguna otra enfermedad que se manifieste con ataques de parestesia.

Parestesia y ansiedad: una relación clave

Todos sabemos que la ansiedad es un trastorno psicológico que está completamente definido y del que se conocen bastantes detalles. Sin embargo, la ansiedad, y especialmente el síndrome de ansiedad generalizada, es una patología psicológica que cursa con numerosos síntomas físicos.


El temblor, la tensión arterial alta o la incapacidad para conciliar el sueño son algunos de ellos. También lo es la parestesia. No es nada extraño que los pacientes que tienen ansiedad generalizada acudan a sus médicos con síntomas como el adormecimiento de manos o en algunas otras partes del cuerpo.


De esta forma, se conoce perfectamente la relación que existe entre el SAG y la parestesia. Es por ello que no hay que preocuparse si se tiene diagnosticado el primer caso y se sienten los síntomas propios de la enfermedad que estamos viendo aquí.


Es más, los casos en los que la parestesia tiene su origen en la ansiedad son los que más se pueden prolongar en el tiempo. Estos episodios pueden durar días o incluso horas y se producen cuando los síntomas de la ansiedad son más prolongados.


Tampoco hay que olvidar que algunos fármacos recetados para controlar los síntomas periféricos de la ansiedad, justo aquellos que afectan de forma física al individuo, pueden provocar ataques de parestesia, un efecto secundario que siempre se debe comentar con el especialista que haya recetado el tratamiento.

Parestesia en manos: el tipo más frecuente de todos

Aunque la parestesia puede aparecer en otros muchos puntos del cuerpo, lo cierto es que es en las manos donde tiene una mayor presencia. En general, esto puede deberse a que la enfermedad afecta a aquellas áreas que son más móviles y usadas por las personas, lo que hace que las manos sean un objetivo directo de sus síntomas.


No hay que olvidar que la parestesia es un trastorno de la sensibilidad por exceso. Es decir, es lo contrario que sucede cuando se aplica anestesia, ya que esta elimina por completo la capacidad de sentir de alguna parte del cuerpo. El hormigueo provocado por la parestesia en las manos puede deberse a varias cosas que tenemos que ver con atención.


Por un lado, se puede ver en aquellos casos en los que se produce una presión excesiva sobre los nervios que controlan las áreas en las que aparece el problema. Pero este no es el único motivo por el que se puede sentir el problema. También es probable que se note en aquellos casos en los que hay un área del cerebro afectada por determinadas enfermedades, lo que hace percibir sensaciones que no son las que realmente se están produciendo.
Tampoco es nada extraño que el hormigueo en las extremidades se produzca como consecuencia de un problema de presión arterial.


Lo que hay que tener en cuenta para preocuparse o no por los casos de parestesia es la regularidad de su aparición. Si los síntomas se sienten todos los días o en situaciones similares, entonces hay que acudir a un especialista médico para que pueda diagnosticar exactamente qué es lo que está pasando y si es necesario abordar el problema siguiendo algún tratamiento específico con el que corregir los problemas que se estén dando de fondo y que provoquen la parestesia de la que hablamos.

Parestesia facial

Si dijimos que la parestesia en las manos es la más habitual de todas, la que se produce en la cara es la menos frecuente. Eso sí, cuando se manifiesta, es la que más preocupa a las personas, ya que la sensación de hormigueo en el rostro no es nada natural.


Lo que se sabe de la parestesia facial es que tiene su origen en la inmensa mayoría de casos en problemas dentales. El interior de la boca es una zona repleta de terminaciones nerviosas que se encuentran en estrecha relación con el rostro. Así, si se producen problemas dentales por falta de cuidado del paciente o por complicaciones a la hora de realizar algún tipo de tratamiento odontológico, no es nada extraño que los problemas se manifiesten a través de una sensación de hormigueo en determinadas áreas de la cara.


Hay que tener claro que, aunque la sensación en el rostro sea extraña, no es en absoluto tampoco un problema que sea demasiado grave, por lo que se puede abordar de forma correcta corrigiendo el daño dental que hay tras la parestesia.

Sustancias para corregir la parestesia facial

Una de las sustancias que cualquier experto en medicina dental recomendará será la vitamina B. Esta se encuentra en todo tipo de concentrados que se pueden adquirir en farmacias sin necesidad de tener una receta.


La importancia de la vitamina B se encuentra en que es una sustancia fundamental para regenerar las terminaciones nerviosas que hay a lo largo del cuerpo. De esta forma, si la parestesia facial se está produciendo porque se han afectado algunos nervios tras una intervención, el consumo de vitamina B podría aliviar a corto plazo los síntomas del problema.


Por otro lado, si nos centramos en las personas mayores, estas son muy propensas a presentar déficit de vitamina B12. Los compuestos de vitaminas que se recomiendan para paliar los problemas provocados por la parestesia también cuentan con esta sustancia, por lo que se puede mejorar la vida de los ancianos de una forma muy notable y plena.

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Principales síntomas de la parestesia facial

Aunque los síntomas de la parestesia facial son muy fáciles de reconocer, conviene que se tengan claros para no confundirlos con otras afecciones. El primero de todos es el adormecimiento facial y la sensación de hormigueo en zonas localizadas. Por ejemplo, esto puede producirse en todo el área del pómulo cuando se ha producido la extracción de una muela como la del juicio y ser consecuencia directa de la intervención.


La pérdida de sensibilidad en la cara es otro de los síntomas más comunes a los que se enfrentan las personas que desarrollan parestesia facial. Eso sí, es menos frecuente que el hormigueo e implica una serie de problemas más incómodos. Los motivos de este síntoma son prácticamente los mismos que en el caso que vimos antes, aunque es también importante considerar si se han producido intervenciones dentales de gran calado que hayan podido provocar daños en la sensibilidad de una forma más profunda.


La parestesia facial también puede cursar con dolor de cabeza. Es importante tener en cuenta que este síntoma es propio de la enfermedad que estamos viendo aquí, ya que hay pacientes que lo achacan a otras patologías. Si después de la extracción de una pieza dental o de cualquier otro tipo de tratamiento odontológico se percibe un intenso dolor de cabeza, entonces habrá que acudir a un especialistas que determine cuál es el origen del dolor que se está sintiendo y cómo se debe actuar.


El último de los síntomas a los que hay que estar pendiente es el de la sequedad bucal. En muchos casos, las intervenciones odontológicas pueden afectar a los nervios que controlan la producción de saliva. En estos casos, la producción de esta sustancias se detiene y se empiezan a sufrir problemas de sequedad bucal que pueden llegar a ser muy incómodos y que también son una forma de parestesia que debe ser tratada con atención.

La presencia de parestesia en piernas y pies

Tras las manos, son las piernas y pies las zonas más afectadas por el hormigueo característico de la parestesia. En estos casos es posible que no haya ningún problema de salud asociado a la sensación, ya que basta con una serie de malos hábitos para que se puedan producir sensaciones de hormigueo prolongadas.


Por ejemplo, aquellos profesionales que tienen que pasar horas y horas sentados pueden empezar a notar que las piernas y los pies se les empiezan a quedar dormidos con mayor frecuencia. Esto sucede por los problemas de circulación que se generan al estar en la misma posición durante horas.


Sin embargo, lo bueno que tiene este tipo de parestesia es que basta con modificar ligeramente algunos hábitos de vida para corregirlo. Levantarse cada hora, caminar un poco por la habitación en la que se esté trabajando o llevar a cabo tareas similares son remedios más que suficientes para poner fin a los problemas de parestesia provocados por malas posturas o malos hábitos.


Pero no todos los casos de parestesia en piernas y pies se deben a malas posturas o a causas tan leves. Hay enfermedades que pueden estar provocando la extraña sensación que acompaña a esta enfermedad y que, por lo tanto, deben diagnosticarse por parte de un facultativo especializado.


Volvemos a decir que esto es especialmente importante en las personas mayores, ya que son las que pueden tener mayores problemas o patologías ocultas que se encuentren tras las sensaciones de parestesia.
De ahí que el diagnóstico sea fundamental y el que el cuidador o los familiares que hayan cerca de una persona mayor que manifieste frecuentes problemas relacionados con la parestesia hagan bien en acudir a un médico y a no quitarle importancia al problema.

Las principales causas de aparición de la parestesia

Como hemos señalado, puede haber problemas graves de salud que se escondan tras los ataques de parestesia. Estos son los casos en los que la enfermedad puede ser más problemática y, por lo tanto, hay que tomar medidas que saquen a la luz los problemas y daños que se están produciendo en el organismo.


Algunos de los problemas o causas que pueden provocar sensación de parestesia en determinadas zonas del organismo son las que vamos a ver a continuación:

  • Enfermedades propias del sistema nervioso como la esclerosis múltiple pueden encontrarse tras los síntomas como la parestesia.
  • Algunas fracturas óseas pueden terminar dañando los nervios que tengan cerca, por lo que pueden provocan sensación de hormigueo durante buena parte de su recuperación e incluso después.
  • Las migrañas y otros problemas similares pueden provocar parestesia en diferentes zonas de la cara.
  • Hay casos en los que los cambios hormonales pueden desembocar en casos de parestesia, algo que sucede especialmente en las mujeres.

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Parestesia y estrés

El estrés es uno de los problemas de salud que más complicaciones puede presentar a lo largo del tiempo. Aunque se deba a un estado mental o a una serie de situaciones externas que hacen que el organismo reaccione como si hubiera un peligro cercano, lo cierto es que el estrés desencadena reacciones fisiológicas de muchos tipos.


Es evidente que puede afectar tanto a la circulación como al estado de los nervios internos de ciertas zonas del cuerpo. Esto es lo que hace que el estrés y la parestesia estén íntimamente relacionados.


No es nada extraño que las personas que pasan por situaciones estresantes acudan a sus médicos con sensaciones de adormecimiento y hormigueo en las extremidades. La solución pasa en estos casos por conseguir un estado de relajación óptimo que aleje el estrés. Como esto es complicado de conseguir en muchos casos, lo cierto es que hay ocasiones en las que se debe recurrir a medicamentos relajantes que atenúen el estado de estrés.


No se puede olvidar que el estrés afecta profundamente a determinadas zonas del organismo como pueden ser el corazón o el sistema circulatorio. Por eso es fundamental ponerle remedio cuanto antes y por ello mismo no se deben pasar por alto pequeños síntomas como la parestesia localizada.

¿Cuánto duran los síntomas de la parestesia y cómo se curan?

Normalmente, los síntomas de la parestesia no van a durar más de unos minutos. En los casos más intensos, su presencia se puede prolongar durante varias horas o un día. En estos casos, no hay ningún riesgo grave para la salud. Eso sí, se debe observar si los episodios de parestesia se presentan con regularidad, ya que este es un indicio de que puede existir un problema interno que sí que será de cierta gravedad y necesitará tratamiento.


En los casos más leves, como decimos, la parestesia se cura sola. Es más, no podemos hablar ni de curación, ya que lo único que sucede es que la sensibilidad se recupera tal y como se había perdido.


Sin embargo, sí que es interesante implementar ciertas técnicas para conseguir una mejor calidad de vida en la que la parestesia pierda cada vez más presencia. Por ejemplo, llevar a cabo una rutina de ejercicios, basta con caminar en las personas mayores, es suficiente para que la sensación de adormecimiento en las extremidades deje de tener importancia.


Asimismo, hay que controlar la alimentación y disfrutar de técnicas relajantes como el yoga o la meditación, ya que tanto el estrés como la ansiedad son causas muy probables de la parestesia.
En resumen, esta enfermedad no es grave en la mayoría de los casos, aunque siempre hay que acudir al médico cuando sus síntomas persisten en el tiempo.

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