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¿Qué es el 33% de discapacidad en ancianos?

Se trata de una condición que impide llevar una vida autónoma normal y en ocasiones causa la incapacidad laboral.

¿Cuánto te pagan por tener una discapacidad del 33%?

Depende del caso concreto, el cual será estudiado por especialistas, te contamos más acerca de las pagas en este artículo.

¿Qué beneficios aporta un certificado de discapacidad?

Desde descuentos en transporte hasta cobros mensuales, te lo contamos todo en este artículo.

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Discapacidad del 33% en 2023: Qué es, beneficios y cómo conseguirla

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La discapacidad es una situación en la que las instituciones reconocen que una persona tiene condicionantes serios a la hora de realizar una actividad profesional y, por lo tanto, se le compensa con ayudas sociales que mitigan sus problemas.

Dentro de la incapacidad hay grados como es evidente. Estos se deciden por parte de diferentes autoridades públicas que son las que determinan en qué nivel se encuentran los discapacitados y, por lo tanto, cuáles son las ayudas que deben recibir.

Dentro del grupo, el más numeroso de todos es el que cuentan con un 33% de incapacidad, ya que este es de los niveles más bajos siempre que se reconoce una incapacidad de cualquier tipo. Conocer las particularidades es fundamental, ya que obtener el certificado en cuestión tiene una serie de ventajas que pueden ser de gran ayuda. Por eso, a continuación vamos a ver todo lo referente al reconocimiento de la discapacidad del 33 %.

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La situación en España

Si echamos un ojo a los números, es fácil ver que en España existe una amplia comunidad de personas que tienen reconocida una discapacidad de cualquier tipo. La cifra, según fuentes oficiales, es de nada menos que del 9% de la población, lo que en casos particulares asciende a unos 4 millones de personas.

No son ni mucho menos pocas. De todas ellas, la mayoría son las que tienen reconocido un 33% de discapacidad, ya que los niveles superiores son los que engloban las grandes discapacidades que impiden que la persona pueda hacerse cargo de sí mismo con normalidad.

Todo esto aparece regulado en la Ley de Dependencia en España que regula la situación desde 2017. Desde la publicación de este texto, todo lo referente a la concesión de la discapacidad y el tipo de ayudas que se pueden recibir en determinados casos está recogido en la ley.

No obstante, las situaciones pueden variar enormemente dependiendo de la comunidad en la que se resida. Cada uno de los territorios que conforman el país tienen adaptaciones propias de la ley que antes hemos mencionado, aunque ninguna puede contradecir el texto legal que sirve de marco común para las personas que conviven en España.

Desde el punto de vista administrativo que marca la ley, la ayuda a la discapacidad es un mecanismo de defensa. Este se crea para evitar que personas que tienen alguna dificultad se vean forzadas a competir en ámbitos como el mercado laboral en desigualdad frente a las personas que no cuentan con ningún tipo de discapacidad.

De ahí la importancia que tiene el mecanismo para evitar que ciertas personas no puedan desarrollar su proyecto vital y de ahí que el reconocimiento de un grado de discapacidad como el del 33% venga acompañado de diversas medidas compensatorias que ayudarán a la persona que lo obtenga.

Cómo se obtiene el 33 % de discapacidad

El proceso es un camino administrativo compuesto por diferentes etapas, ya que son varios los organismos que tienen que participar para otorgar una incapacidad de este tipo.

Normalmente, los servicios de las comunidades autónomas son los que se encargan de los primeros pasos, por lo que hay que dirigirse a ellos para encontrar toda la información importante en relación a las incapacidades.

En este punto, lo normal es que haya que aportar información sobre el motivo por el que se solicita un grado de incapacidad como el del 33%. Es más normalmente no se va a solicitar un grado concreto, sino que se expone el caso personal y son las administraciones las que determinan qué nivel de incapacidad es el que hay que dar a una persona concreta si es que hay que dar alguno.

Si el paso administrativo se cumple, entrarán en juego los llamados Equipos de Valoración y Orientación. Estos están compuestos por médicos, psicólogos y cualquier otro tipo de profesional cuya opinión sea relevante para decidir si una enfermedad física o mental impide a una persona llevar a cabo su desempeño profesional de forma adecuada.

No hay que olvidar que también se tiene en cuenta el tipo de vida de la persona. Nos referimos a su profesión, ya que hay enfermedades que dan incapacidad del 33% a determinados profesionales y no a otros, algo que siempre se debe tener en cuenta.

Si el tribunal al que nos hemos referido refrenda la opinión de las administraciones, la persona en cuestión habrá superado todas las barreras para llegar a la obtención del 33% de discapacidad que era su objetivo.

Si alguien se está preguntando sobre los documentos que hay que presentar para obtener este reconocimiento, lo cierto es que esto es algo que cambia enormemente entre una comunidad y otra. Una vez más, lo aconsejable es visitar los portales digitales de las organizaciones de sanidad de cada una de las comunidades para conocer los detalles concretos del trámite en cuestión.

No obstante, siempre va a haber que presentar los documentos identificativos como el DNI y los informes médicos que acrediten que la situación que se expone y por la que se solicita el 33 % de discapacidad está refrendada por un profesional.

El certificado que reconoce el 33% de discapacidad

Cuando se superan todos los trámites relativos al reconocimiento del 33% de discapacidad, la persona recibirá de manos de las autoridades un certificado que es el que le servirá de documento legal para demostrar su condición.

Esto puede venir representado por un sencillo documento o por una tarjeta acreditativa, algo que sucede cada vez en un número mayor de comunidades que entienden que esta herramienta es más cómoda para los usuarios.

Sin importar que se tenga el documento o la tarjeta, lo que no hay que olvidar es que siempre hay que contar con la identificación. Esto es fundamental para que se reconozcan los derechos que después veremos que conlleva el reconocimiento del 33% de discapacidad, ya que la persona siempre tendrá que demostrar su estado mediante un documento oficial que es del que estamos hablando aquí.

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Beneficios de contar con un certificado de discapacidad del 33 %

Como ya apuntamos antes, el reconocimiento de cualquier discapacidad es un mecanismo que tiene como objetivo ayudar a las personas a paliar un estado negativo en referencia al resto de trabajadores o personas. Esto se hace a través de ayudas y ventajas fiscales y laborales de diferentes tipos.

Teniendo reconocida una discapacidad del 33 %, las personas pueden acceder a numerosas ayudas directas e indirectas. Eso sí, normalmente, este grado de discapacidad no implica el que se reciba regularmente ninguna pensión, ya que no es una incapacidad que impida por completo trabajar. Con todo, sí que hay ayudas al empleo que vamos a ver.

Ayudas al empleo para discapacidad del 33%

Las administraciones han impuesto un marco laboral en el que se deja un espacio importante a las personas que tienen alguna discapacidad reconocida. Con el nivel del 33%, son varios los aspectos que se tienen en cuenta para conseguir que estas personas no tengan problemas para encontrar trabajo y, además, no cuenten con discriminación por parte de las compañías.

De esta forma, todas las empresas de más de 50 trabajadores que ocupan sus puestos laborales con al menos un 2% de personas con discapacidad del 33% tienen una recompensa en forma de rebaja fiscal. Esto ha servido para que sean muchas las compañías que apuesten por este tipo de trabajador, ya que con ello se consigue una menor carga impositiva y, por lo tanto, un mayor beneficio del trabajo del profesional.

Pero esto no solo afecta a las empresas. Las mismas administraciones en sus ofertas de empleo público reservan un porcentaje de las plazas ofertadas para personas que tengan el certificado de discapacidad del 33%. Así, muchas personas con esta condición ven en la administración una salida profesional repleta de ventajas en la que no tienen que competir con el grueso de los opositores que acuden al turno común.

También existen ayudas directas para las personas con un 33% de discapacidad que deciden abrir su propio negocio. Estas ayudas al autoempleo son difíciles de cuantificar de forma general, ya que suelen responder a criterios diferentes en cada una de las comunidades autónomas.

Por último, también existen planes de asesoramiento y de formación exclusivos para personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33%. Estos planes suelen ser completamente gratuitos y tienen unas condiciones de acceso muy beneficiosas para las personas que los necesiten.

Otros beneficios

La obtención del reconocimiento del 33% de discapacidad no implica únicamente ventajas laborales. Hay otros aspectos de la vida cotidiana que se ven subvencionados o favorecidos por contar con este tipo de reconocimiento por parte de las autoridades.

Uno de los ámbitos en los que hay más ventajas es el fiscal. Todos tenemos que pagar impuestos a las administraciones para el mantenimiento del estado social. Sin embargo, para las personas con incapacidad existen ciertos determinantes que ahorran buena parte de los pagos a realizar.

Deducciones en la declaración de la renta por discapacidad, en los impuestos de vehículos o bienes inmuebles y en los que se pagan por productos financieros como los planes de pensiones son algunos de los más importantes. Esto se lleva a cabo para dar mayores facilidades de vida a las personas con discapacidad y permitirles competir en igualdad de oportunidades con el resto de personas.

Al margen de los beneficios fiscales, hay una serie de beneficios sociales que también son muy interesantes. Por ejemplo, estas personas van a disfrutar siempre de descuentos en aquellos lugares culturales controlados por la administración como es el caso de los principales museos del país.

También se dan ayudas al transporte público, que pueden llegar a alcanzar el 100% del precio de los abonos, o deducciones para comprar una vivienda. En este último sentido, estas se aplican a los diferentes impuestos que cualquier persona tiene que pagar a la hora de adquirir un inmueble, por lo que son muy interesantes para quienes tienen reconocida la discapacidad del 33%.

El caso de las prestaciones directas es algo que se debe ver de cerca. Aunque antes dijimos que este tipo de discapacidad no lleva aparejada ninguna pensión, lo cierto es que hay casos en que sí que exista esta ayuda. Por ejemplo, para los menores de 18 años con incapacidad del 33% se reconoce una ayuda que desaparece justo cuando se entra en la mayoría de edad.

Este tipo de prestaciones también incluyen aspectos como la compra de medicamentos o el coste de los tratamientos farmacológicos que puedan ser necesarios para paliar el problema de salud que haya llevado a la obtención de la discapacidad de la que hablamos.

Eso sí, la norma general es que el grado del 33 % de discapacidad no se acompañe con pensiones o ayudas de este tipo, ya que esto solo se hace en casos muy concretos.

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El cuidado de las personas con discapacidad del 33%

El problema de salud que conduce al reconocimiento de la discapacidad siempre va a estar presente. Es más, con la edad puede agravarse convirtiendo a los mayores que tengan un 33% de incapacidad reconocida en personas con cierto grado de dependencia.

Es en estos casos en los que se hace aconsejable contar con una persona que cuide a los mayores o que, al menos, los ayude en las tareas más complicadas del día a día, las cuales se pueden hacer muy costosas para personas que incluso hayan trabajado en los años previos a la jubilación.

En definitiva, el reconocimiento del 33% de incapacidad puede traer una buena cantidad de ventajas para muchas personas, aunque todo depende siempre de la evaluación y el dictamen de los profesionales de las diferentes administraciones.

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