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Como organizar la limpieza de la casa

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La limpieza del hogar es una de esas tareas que nadie quiere desempeñar nunca. Ello no por el simple hecho de mantener en buenas condiciones el hogar, sino por querer hacer otro tipo de planes. Limpiar no es algo que se adorne como divertido, por lo que a nadie le suele apetecer llevar a cabo las tareas cotidianas.

No obstante, se trata de algo necesario si queremos vivir en unas condiciones realmente decentes. Algunos expertos han señalado que las rutinas de limpieza pueden ser un detonante positivo para nuestras vidas. Un día que nos haga valorar más energéticamente el tiempo libre y que, además, nos ayude a mantener la casa limpia.

Por ello, con este artículo queremos darte una pequeña ayuda para que puedas organizar limpieza diaria casa de la mejor forma posible.

Organización y limpieza del hogar: nociones básicas para aprovechar correctamente el tiempo

Si en algo estará de acuerdo toda persona es que limpiar toda la casa el fin de semana es un auténtico infierno. Pasan las horas y parece que las tareas no se acaban. Sin embargo, hay trucos para que esta pésima experiencia evolucione a una situación controlada que apenas nos lleve tiempo.

La manera de hacerlo es organizando la limpieza del hogar por secciones y mediante intervalos de tiempo bien estipulados. De esta forma, si realizamos el mantenimiento a diario en apenas unos minutos, nos libraremos de dedicarle un fin de semana completo.

Una solución que, si bien sigue requiriendo del esfuerzo de limpiar, ayuda a dividir el trabajo y permitirnos tener tiempo libre.

Ahora bien, ¿como organizarse para limpiar la casa y no desfallecer en el intento?

Todo comienza con ser comprometido con la planificación que acabemos creando. Para ello, debemos dejar atrás ese pasado oscuro de irnos a la cama con algunas zonas desordenadas. Eso ya no puede volver a ocurrir. Esta vez, antes de dormir todo debe estar, al menos, lejos de ser un completo caos.

No dejes vajilla por fregar que acabe creando verdaderos pisos de platos. Límpialos al instante y asegúrate de dejar la encimera y los alrededores de la cocina preparados para una próxima receta. Lo importante, en todo momento, es evitar que en un futuro cercano debamos realizar tareas de limpieza por no haber cumplido en el pasado.

Si al irte a dormir, todo está bien, tus mañanas serán mucho mejores y te levantarás enérgico y con buena autoestima. De lo contrario, un ambiente lleno de suciedad solo tiende a bajarnos los ánimos y con el tiempo nos drena la positividad.

Las mañanas son otro de esos momentos en los que debemos comprometernos con la causa. Dejar la cama sin hacer o la taza del desayuno sin fregar no es admisible. Aunque a simple vista parezca sencillo y rápido de limpiar, ir dejando tareas pendientes solo se acumula a un conjunto más grande.

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Intenta que tus mañanas sean óptimas y dales el valor que merecen. Si puedes poner una lavadora antes de marcharte, hazlo. Tender la ropa sería lo ideal, pero si no te diera tiempo, no te preocupes. Cuanto más hagas, mejor, pero tampoco tienes porque desfallecer.

Ahora que tu rutina diaria prevé este tipo de pequeñas acciones, es esencial organizar la forma de limpiar más exhaustivamente cada zona. Puedes optar por dos opciones en base a cuántas personas colaboren en el mantenimiento del hogar.

Separar las zonas de la casa por semanas para que, al final del mes, todas hayan sido limpiadas. O, asignar una zona a cada persona y que, así, el hogar este limpio casi a diario durante todo el año.

Organizar limpieza casa: dedicar una semana a cada zona

Una vivienda es un lugar con muchas áreas y, por tanto, con mucha carga de trabajo detrás. Hablamos de una media de varias habitaciones, un baño, un salón, una cocina y, a veces, patio o terraza.

Esto hace que sea inviable limpiar las zonas individualmente, por lo que es necesario agruparlas en secciones bien diferenciadas. Esta planificación lo que permite es dividir el trabajo y poder abordar muchas más secciones en menos tiempo.

Unido a la labor diaria para dejar todo en buenas condiciones, con esta organización sólo se busca terminar el trabajo. Un día concreto a la semana, aportar de 15 a 30 minutos a perfeccionar la apariencia de nuestro hogar. Si cada componente del núcleo familiar hace sus tareas cotidianas, la casa siempre estará perfecta.

No se trata de hacer mucho en poco tiempo y ya está, sino de sacarle valor a nuestro tiempo. Lo que hagas debe cumplir con un objetivo realista, sin excederse en el mismo. Cuando no te dé tiempo a finalizar una zona, puedes fraccionar el trabajo en dos días y seguir al día siguiente.

Lo primordial es que notes que limpiar no se convierte en una tediosa labor diaria, sino en parte de una rutina positiva. Hazlo acompañado de música, podcasts de fondo o aquello que te entretenga o calme. Con el tiempo descubrirás que el mantenimiento del hogar no es tan terrible como lo pintamos mentalmente.

Además, no olvides que al hablar de organizar hogar no sólo nos referimos a eliminar la suciedad, sino a tener todo en su sitio. Ordenar es parte del todo. Un piso desordenado es sinónimo, en muchas ocasiones, de suciedad. Ello se puede extrapolar tanto al entorno exterior como al interior de armarios, cajones o baldas.

Procura que todo lo que tengas sea útil y no forme parte de un conjunto de elementos inservibles. Ante todo, aleja la maldición del síndrome de Diógenes.

Como organizarse para limpiar la casa y trabajar sin sentir cansancio por ello

Planificar nuestra rutina de limpieza mediante pequeños actos diarios es sin duda una opción más que aceptable. Aun así, debemos saber cuantificar cuánto tiempo nos llevará la realización de cada tarea del hogar. Algunas como, por ejemplo, extraer el polvo de las habitaciones pueden requerir más tiempo que otras como fregar los platos.

Esta diferencia de tiempo nos lleva a establecer una clasificación de categorías en base a la dificultad y cuánto invirtamos en ello. Así, diferenciamos entre tareas comunes, puntuales y frecuentes.

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Tareas comunes, aquellas que crearán un ambiente habitable

Las tareas comunes son todas aquellas que son obligatorias para que nuestra vivienda no se acabe convirtiendo en un auténtico despropósito. Debemos efectuarlas todos los días y, si esto nos fuera imposible, al menos cada dos jornadas.

Incluyen todo lo relacionado con mantener ordenado cada habitáculo con el que interactuemos. Como ya hemos mencionado, el orden es esencial para disminuir sensaciones de descuido o dejadez, muy vinculadas con la suciedad. A este respecto, la higiene del suelo es otra de estas tareas comunes.

Esta higiene la puedes conseguir de distintas formas. Ya sea colocando una alfombra en la entrada para limpiar las suelos de los zapatos o barriendo un poco cada habitación a diario. No se busca que todo esté perfecto, sino en condiciones de habitabilidad.

La perfección deberemos buscarla aquellos días que le asignemos a limpiar cada zona de la vivienda. Por último, otra de las tareas más esenciales que podemos imaginar es la relacionada con el suministro de productos de limpieza. Sin lejía, limpiacristales, friegasuelos u otros líquidos muchas tareas no podrían hacerse.

Por este motivo, dedicarle un tiempo a revisar el inventario no está de más. Prevendrás que en el futuro tu planificación sea frustrada por no haber atendido a este detalle.

Tareas puntuales, innecesarias a corto plazo

Es evidente que en algún momento tendremos que llevar a cabo todas las labores que existen. No por ello, tendremos que hacerlo a diario. Algunas tareas pueden dejarse para momentos en los que estemos menos ocupados y podamos dedicarle tiempo.

¿Sabías que un español de media dedica 6 horas a la semana a la limpieza? Eso es un día entero en un mes. ¿Estás seguro de que no le gustaría dedicar ese tiempo a otra cosa y dejar que otra persona se encargue de la limpieza? Nosotros podemos ayudarte con eso – Beeping es una sencilla plataforma de reservas online que te conecta con profesionales de la limpieza certificados y de confianza que harán el trabajo por ti.

Estas serían las relacionadas con partes de la casa que, si bien se ensucian, a simple vista no dan esa sensación. Se tratarían del mantenimiento de la tapicería y el interior de los sofás. Los cuales con el paso de los días pueden acumular migas de pan, pelusas y todo tipo de suciedad en los bordes de los cojines. Aspirar todos estos elementos nos llevará un tiempo, pero hará que mantengamos todo en buenas condiciones.

Por otro lado, la limpieza de las ventanas son otra de esas funciones que más atrasamos en el tiempo. Primordialmente porque están en zonas que no usamos tan a diario y, por tanto, pasan desapercibidas.

Tareas frecuentes, necesarias, pero no imprescindibles

Pertenecen a ese conjunto de tareas que deberían ser realizadas casi a diario, pero que, por uno u otro motivo no llegamos a hacer. Entendemos estas tareas como todas aquellas que caen en ese pensamiento de dejadez tan recurrente.

Tales como hacer la cama, limpiar los platos, sacar el polvo de los muebles o dejar el baño en estado óptimo. Son todas aquellas tareas que, si un días no las efectuamos por falta de tiempo u olvido, no convierten el entorno en un desastre total.

Ahora bien, no ejecutarlas debe ser algo momentáneo y poco normalizado. Cuando se convierte en algo habitual, comienza a ser un verdadero problema de limpieza.

Esperamos que este artículo haya sido la luz para comenzar a planificar mucho mejor la limpieza de tu hogar de forma eficiente y rápida.

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