envejecimiento activo
¿Qué es el envejecimiento activo?

Es la forma en la que se optimizan las oportunidades de salud, seguridad y participación de las personas mayores para sentir una mejora en su calidad de vida.

¿Qué es la calidad de vida para las personas mayores?

Es complicado tratar un tema tan subjetivo como este de manera objetiva, pero se suele coincidir en que para las personas mayores, la calidad de vida implica tranquilidad y relaciones sociales sanas.

¿Cuáles son las bases para tener una vejez activa?

Las personas mayores activas realizan actividades físicas recurrentes, tienen tranquilidad y participación social.

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Claves para un envejecimiento activo y con la mejor calidad de vida

envejecimiento activo

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¿Qué es el envejecimiento activo?

Este concepto fue promovido por la Organización Mundial de la Salud desde 1982 (fecha de la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, celebrada en la ciudad de Viena) y especialmente a partir de la década de 1990.

El concepto versa sobre la necesidad de que las personas mayores obtengan las mayores posibilidades de bienestar (físico, social y mental), al tiempo que gozan de una protección adecuada por parte de la sociedad y son capaces de participar en ella conforme a sus posibilidades.

Los enormes avances en el terreno de la medicina y la alimentación (así como la cobertura sanitaria ofrecida por el estado del bienestar) habían repercutido en una esperanza de vida más alta. La Organización Mundial de la Salud salía al paso de la nueva situación para lograr que los ancianos fuesen un colectivo plenamente integrado en la sociedad, que había de tener en cuenta todas sus necesidades y singularidades.

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Objetivos fundamentales de un envejecimiento activo

El envejecimiento activo combate el aislamiento social que durante mucho tiempo sufrieron los ancianos, mientras que intenta mejorar sustancialmente su calidad de vida.

Conforme alcanza una cierta edad, la persona ha de mantener hábitos de vida saludables que ralenticen su deterioro físico y cognitivo. Y la sociedad debe entender sus particularidades, desarrollando planes y acciones que lo protejan y le permitan colaborar con ella conforme a sus deseos y necesidades.

Se destierra la idea negativa de la persona de avanzada edad casi siempre recluida en un ámbito cerrado o incluso inútil a la hora de participar con su entorno: los ancianos han de poder colaborar en el desarrollo cultural, social y económico, gozando de la mayor autonomía posible.

Alimentación y salud en la vejez

Si bien no debemos renunciar a mantener una correcta alimentación durante toda nuestra vida, sin duda es en las etapas más avanzadas de la misma donde esta se muestra como un factor absolutamente capital. En un cuerpo más vulnerable, los malos hábitos alimenticios causan mayores estragos.

Es muy importante conocer el estado de salud de la persona (posibles carencias y patologías) a la hora de establecer la mejor dieta posible. Pero siempre es aconsejable una dieta equilibrada, con una importante presencia de la fruta y la verdura.

Se deben evitar a toda costa el tabaquismo y un consumo exacerbado de alcohol. Y también las comidas muy pesadas o con gran cantidad de grasa, cuidarse es fundamental.

El consejo del médico ha de ser tenido muy en cuenta. Si la figura del cuidador está presente, este velará porque el paciente mantenga una buena alimentación.

La importancia del ejercicio físico y el aire libre para un envejecimiento saludable

A estas alturas, casi todos somos conscientes de la importancia capital del ejercicio físico en nuestras vidas. Este nos ayuda a mantenernos saludables y vitales, e incluso se muestra capaz de mejorar sustancialmente nuestro estado anímico.

Tanto más importante es el ejercicio físico conforme nos hacemos mayores, pues este nos ayuda a combatir enfermedades, a mantener en buen estado nuestro sistema circulatorio y nuestra coordinación o a preservar nuestra movilidad.

El ejercicio físico siempre ha de tener en cuenta las capacidades actuales y el estado de salud de la persona. Para las personas mayores, actividades como la natación o andar a ritmo moderado se muestran como las más favorables.

Otro factor a tener en cuenta, íntimamente relacionado con lo anterior, es que se debe evitar que la persona mayor se encierre en su casa y apenas salga de ella.

Pasar tiempo al aire libre en un lugar hermoso, disfrutar de la naturaleza o tomar el sol (fuente crucial de vitamina D) mejora nuestro ánimo y nos ayuda a desembarazarnos del estrés y a ver la vida desde un prisma más favorable. Los largos días encerrados en un lugar artificial y con escasa luz, por contra, tienden a afectar negativamente a nuestro estado anímico.

La importancia de los correctos hábitos de sueño durante el envejecimiento

Dormir permite a nuestro cuerpo realizar una serie de funciones reparadoras indispensables.
Un mal descanso afecta a nuestro ánimo y a nuestra salud. En ancianos, una carencia de horas y/o calidad del sueño puede repercutir en:

  • Problemas de memoria, coordinación y concentración.
  • Fatiga crónica.
  • Irritabilidad y depresión.
  • Migrañas.

Un adecuado ejercicio físico, así como una vida activa, llena de estímulos y carente de estrés, favorecen un sueño de calidad. Es también importante mantener el cuerpo y la mente relajados en los momentos previos a irnos a dormir. Los ancianos suelen necesitar, por norma general, de entre 5 y 6 horas de sueño diarias.

El compromiso del mayor con su familia y su entorno

Una parte indispensable del concepto de envejecimiento activo es la plena inserción de las personas ancianas, que jamás deben ser dejadas de lado o ser vistas como una carga. La soledad y el aislamiento generan depresión y disminuyen la esperanza de vida.

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Resulta muy beneficioso que las personas mayores puedan aportar, en la medida de sus posibilidades, a su familia y a su sociedad, sintiéndose útiles y obteniendo el estímulo diario de ciertas tareas. Que su presencia sea reconocida como un valor positivo y no como una carga. Ello repercutirá positivamente en su autoestima.

Velar siempre por la salud

Es necesario realizar una serie de controles médicos periódicos y un seguimiento responsable de la evolución de las patologías (si estas existen).

En ocasiones, la persona experimenta cierto rechazo a estos hábitos, al relacionarlos con aspectos negativos. Por el contrario, debe entender que conocer y vigilar su estado de salud le permitirá preservarlo o incluso mejorarlo.

La figura del cuidador resulta indispensable a la hora de realizar este seguimiento, recordar la toma de medicamentos, etcétera.

Actividades para envejecer activos

La ausencia de estímulos y responsabilidades concretas tras la jubilación pueden llevar a cierta apatía y sedentarismo.

La solución es emplear el abundante tiempo libre en actividades que repercutan positivamente, estableciendo así nuevas rutinas y generando intereses y expectativas. Y se hace deseable que dichas actividades se realicen en grupo, pues ello permite establecer unas relaciones sociales que pueden llegar a resultar muy beneficiosas.

Además, estas actividades previenen el deterioro físico y cognitivo. Si es necesario, el cuidador puede acompañar a la persona a dichas actividades.

Entre ellas podemos mencionar:

  • Clases de música y la afiliación a grupos que realicen conciertos y actividades. En ocasiones, los municipios darán ocasión a que los mayores participen de las festividades locales.
  • Clases de pintura o artesanía
  • Clubes cinéfilos o de lectura. Una actividad sencilla y que favorece las capacidades cognitivas.
  • Aprendizaje educativo en la tercera edad. Existe educación para mayores. Y estos también podrán acudir a clases de materias que les interesen como meros oyentes.
  • Participación en las parroquias locales: embellecimiento de los templos, preparación de las actividades, grupos de oración…
  • Talleres de informática. Muy interesantes hoy día, pues a ciertas edades lidiar con las nuevas tecnologías se hace mucho más difícil.
  • Talleres de fotografía, con salidas de campo.
  • Grupos de senderistas o de avistamiento de aves.
  • Clases de natación o aquagym.

La labor indispensable de las instituciones: Entender qué es la vejez

En sus postulados, la OMS recordaba la labor primordial de las instituciones y de la sociedad civil a la hora de velar por un envejecimiento activo. Entender qué es la vejez y actuar para que esta no se convierta en algo negativo o limitante.

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Este es un objetivo indispensable, tanto por una cuestión moral como incluso de mera utilidad pública, pues en nuestras sociedades occidentales el porcentaje de personas ancianas es cada vez mayor.
¿Qué aspectos son indispensables para ayudar y proteger a nuestros mayores?

  • La participación coordinada y experta por parte de los organismos públicos. Estos deben tener siempre presente la problemática y necesidades ya expuestas. Y ayudar a las organizaciones civiles que actúan positivamente en este campo.
  • Mantener unos servicios sanitarios de calidad y favorecer los hábitos de vida saludables. Se deben realizar campañas de prevención, invertir en investigación médica, mejorar las instalaciones, aumentar los medios disponibles y ofrecer el mejor tratamiento posible.
  • Trabajar con las generaciones más jóvenes, para que adopten hábitos de vida saludables desde muy pronto y valoren adecuadamente a las personas mayores. Se debe favorecer una relación de entendimiento mutuo y reciprocidad entre todos los grupos de edad que forman parte de nuestra sociedad.
  • Velar por un entorno accesible y seguro para los mayores. Y también mantener una buena red de transporte público.
  • Ofrecer a los mayores oportunidades de participación en la vida pública. Escuchar su voz.
  • Disponer de centros de mayores y de barrio, lugares de encuentro en los que llevar a cabo de forma segura actividades de ocio y encontrarse con personas de la misma edad.